Que poco dura la alegría...
Un mismo viaje, con dos caras distintas. La ida y la vuelta. Sensaciones y sentimientos que, pese a estar a 700 kilómetros de distancia se sienten por igual por el simple hecho de ver jugar a nuestro amado Racing Club.
Ya desde el domingo 22 (un día después de perder frente a San Lorenzo) mucha gente se dedicaba a organizar como iba a ser su viaje a Bahía Blanca intentando, de alguna manera, olvidar la dura derrota que nos habían dejado los oriundos del Bajo Flores. “¿Viste que salen vuelos charter?, Que hacemos ¿Micro o Avión?, mira que va a ser complicada la vuelta para poder llegar al laburo eh…” eran las preguntas que se generaban entre los distintos hinchas que tenían la posibilidad de conocer el Carminatti.
A medida que pasaban los días el viaje iba tomando forma. Definías de donde ibas a salir con el micro, si de Avellaneda, de Villa del Parque o con alguna Filial que saque micros y que estuviese cerca de tu casa. La entrada, gran problema ya que únicamente los hinchas con Pack Visitante tenían una asegurada, así que, conseguir, era otro problema a resolver hasta que llegue el tan esperado domingo.
Sábado a las 24 horas. Horario de citación para subirnos al micro que nos llevará hacia Bahía Blanca. Buscas tu asiento, cerca de tus amigos, ya que te esperan unas aproximadamente 10 largas horas de viaje. “Quiero vale 4” se escucha por el fondo, mientras que los de adelante al ritmo de “Este es el año Academia…” calentaban las gargantas. El aire a euforia, pasión y fiesta pintaban la Ruta 3 de color esperanza.
Llegamos. La cancha hacia juego con los galpones del ferrocarril ubicados al costado derecho del “estadio” en donde varios hinchas bahienses vieron el partido desde el techo. Los cuatro escalones que tiene la popular visitante fueron pocos para albergar a toda la parcialidad visitante que le hace honor a la frase: Racing no copa, invade.
Sonó el pitido de Abal y ya estaba todo en juego. Los 3 puntos que le permitían a Racing estar, nada más ni nada menos, que a 1 punto de los líderes y nuestro estado de ánimo de toda la semana. “En el este y el oeste, en el norte y en el sur…” retumbó en las paredes del estadio.
Para el equipo de Miguel Ángel Russo parecería una costumbre, arrancar mal los partidos para luego intentar remontarlo. Con Boca se dio la victoria luego de arrancar perdiendo, con San Lorenzo no se logró ganar y ahora con Olimpo, que a los 39 minutos del primer tiempo, Néstor Bareiro con la camiseta numero 9 se encargó de darle el pase a la red y puso a el partido Olimpo 1 – Racing 0.
Automáticamente cambiaron las caras de los hinchas. Todo ese fervor que se traslado desde la Capital Federal y de todas partes del país, se venia abajo ya que desde la tribuna no se veía un equipo decidido a conseguir lo que vino a buscar. “Esta noche cueste lo que cueste, esta noche tenemos que ganar” se hacia eco en el pulmón de la Guardia Imperial.
Terminó el primer tiempo. Las dudas aumentan y la temperatura baja. Cada vez hacia más frío en la ciudad portuaria marítima más importante de Buenos Aires más allá de que para los hinchas académicos no exista frío que los detenga ya que se podía observar, entre camperas, bufandas y gorros, algunos con musculosas.
Salen los equipos a la cancha y vemos una modificación que muchos hinchas venían pidiendo desde hace tiempo. “Cambio en el Racing Club. Ingresa con el 19 José Luis Fernández. Sale con el 25 Lucas Licht” dijo la voz del estadio, lo que genero de manera unánime los aplausos del sector visitante quienes aprobaban el cambio.
Sin embargo, no hubo respuesta y el desempeño de Racing a lo largo de los 45 minutos finales generó irritación en los ojos. Cahais y Toranzo se encargaron de complicarle aun más el panorama a La Academia ya que se fueron expulsados a los 18 minutos del segundo tiempo y a los 45 respectivamente. A la lista de ausencias hay que sumarle al paraguayo Cáceres y al colombiano Giovanni Moreno quienes deberán viajar para disputar un partido con sus selecciones.
“Aunque ganes o pierdas no me importa una…” cerró la triste visita a Bahía. De la popular, al micro. Que arranque rápido que hay que trabajar. Desorientación es la sensación que demuestran los jugadores dentro del césped y también es la que posee el hincha que se sorprende del rendimiento de jugadores que vinieron como “refuerzos”.
Una vez más, los jugadores demostraron que no están a la altura de la circunstancia ni de los hinchas. El tren de la ilusión tiene cada vez menos vagones por lo que cada vez menos gente saca boleto. Próxima parada, Colon en Avellaneda el viernes a las 21.15. Todavía sigo creyendo que se puede...
- Por: Racing.com.ar
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