Diego Abal fue demasiado para Racing

  • 10.12.2009
  •   

El árbitro no cobró dos clarísimos penales para La Academia y sí cobró uno para el local tras una supuesta mano de Lucero luego de un tiro libre. Más allá de esto, el equipo de Vivas tuvo grandes falencias en la definición.

El encuentro venía siendo para la visita. Racing era más que su rival, era más punzante llegando al fondo con Lucero y Mercado. Grazzini, lúcido tal vez como nunca antes, habilitaba a sus compañeros dejándolos a tan sólo un pase del gol. Pase que en muy pocas situaciones llegaba, primera falencia del equipo, y cuando sí lo hacía, los delanteros albicelestes mostraban todos sus inconvenientes para definir, segundo gran problema del conjunto dirigido por Vivas.

River no podía controlar el balón. Salvo los primeros minutos del partido, en los cuales “La Banda” controló y dominó el juego, el local no pudo nunca superar a los de Avellaneda. Solamente un mano a mano, tras quedar mal parada la defensa académica (otro inconveniente que deberá resolver Vivas), quedó en el haber ofensivo de River Plate.

Por el contrario, Claudio Yacob estuvo a punto de convertir luego de un córner, Ramírez tuvo en sus pies la posibilidad de convertir pero Ferrari lo empujó dentro del área, jugada que debió haber terminado en penal en cualquier lado salvo en el Monumental. Mercado estuvo cerca, Lucero también. Racing era mucho más que River. Ofensivamente, el conjunto de Vivas encontró la manera de llegar con profundidad y dañar al oponente mediante las subidas de los volantes laterales en las espaldas de los defensores riverplatenses. Los videos mostrados por el entrenador en la semana, en este caso, mostraban un claro resultado positivo.

Absolutamente todo iba encaminado a que La Academia pudiera llevarse los tres puntos. Pero Abal le complicó el partido: no sólo por no haber cobrado la infracción dentro del área al “Tito”, y al capitán Yacob por un muy evidente agarrón luego de un corner (si bien esta falta entra dentro de esas que en el fútbol argentino no se cobran, fue tan evidente que dentro de esa categoría de “incobrables” Abal debería haber aplicado el reglamento y no haber hecho la vista gorda), sino por otorgarle al local un penal muy dudoso por una mano de Lucero.

Dejando de lado la labor del referí, por más que esto resulte difícil ya que su labor fue determinante en el resultado, La Acadé tuvo la iniciativa durante la mayor parte del encuentro, superó ampliamente a River en cuanto a situaciones de peligro se trata pero no pudo ni supo plasmar esa superioridad en el marcador. Y si a esto le sumamos algunos desacoples defensivos, que no deberían ser problemáticos si el conjunto de Vivas tuviera delanteros goleadores, la consecuencia final terminó siendo negativa.

Jugadores como Ramírez y Lucero deberán ser reemplazados por otros que cumplan mejor con su función. El ex Colón no logra desmarcarse con efectividad, no puede crear espacios, no gana de arriba en los centros y no hace goles. El volante por la izquierda hace bien el recorrido por su banda, pero difícilmente termine una jugada correctamente, dándole la pelota en el momento justo al compañero mejor posicionado. Si bien este último ya pareciera tener el puesto perdido en manos de Lucas Licht, el primero emigrará y Racing necesitará un goleador de área como tal vez el Tecla Farías supo ser en Estudiantes.

Pese a la derrota, la imagen dejada por el conjunto dirigido por Claudio Vivas dejó en varios aspectos imágenes rescatables a futuro: Grazzini conduciendo al equipo, ataques con jugadores por las bandas y por el centro del área y la presión en el mediocampo son algunas cuestiones que Racing debería repetir a futuro. Y, seguramente, el entrenador deberá trabajar con lo que tiene en la definición y esperar que los directivos albicelestes cumplan con sus promesas y hagan arribar al club a alguien que haya nacido con el gol en su garganta.

';